venres, 11 de agosto de 2017

VIAXE AO ARTEIXO DE 1921


Reportaxe publicado por Uxío Carré Aldao en El Ideal Gallego o 10 de marzo de 1921:


GALICIA ARTÍSTICA

LA ANTESALA DE BERGANTIÑOS


 EL VALLE DE ARTEIJO

     Este valle, que comprende todo el término del Ayuntamiento de su nombre, compuesto de nueve parroquias principales y cuatro anejos en una extensión de 70 kilómetros cuadrados (I), es, entrando por la parte de La Coruña, como antesala de la comarca bergantiñana.
     País quebrado y montañoso en sus dos terceras partes, ostenta severo aspecto cubiertas sus laderas por el tojo y los pinares, apareciendo como impregnado de cierta tristeza, pues no ofrece a los ojos del viajero las espléndidas galas de otros puntos de Galicia, por cuanto el arbolado solamente abunda en determinadas feligresías y son tan humildes y de escaso caudal sus corrientes de agua que no pueden aspirar al título de ríos, teniendo que contentarse con la simple categoría de arroyuelos.

     
     De todos modos el fuerte contraste de la severidad de los lugares áridos y selváticos con el verdor perenne de las cañadas y vallecitos que se abren al abrigo de las altas y escarpadas montañas dan tal serenidad y melancólica poesía al paisaje que predispone a las almas soñadoras a la meditación y recogimiento, resultando más grata la visión de los risueños campos de labradío y de los prados siempre verdes en medio de aquellos ásperos parajes.

     Y nótese de paso cómo aquí la ruda belleza del país no acusa la característica femenil que suele atribuirse por la generalidad a Galicia y que es debida a la impresión momentánea de los que, en rápida visita a nuestra tierra por determinados lugares, sentaron una premisa servilmente copiada por los demás.

     Asimismo, y como condición que honra y enaltece a nuestra raza, es digno de señalarse que en todo terreno donde el esfuerzo humano halla recompensa a su trabajo, allí vese la mano del hombre arrancando en hondonadas y laderas o en las altas cumbres de los montes el máximo de producción que son capaces de rendir a quienes amorosamente las cultiva. Aquellos que se quejan de que haya grandes extensiones incultas en nuestra región o de que en otras no se varíen sus productos, desconocen o que son ingratas al cuidado que se las pueda prestar o que están tan alejadas o faltas de comunicación con todo centro consumidor que sería inútil o ruinoso su laboreo o la sustitución de su cultivo.

     Integran el valle de Arteijo tres cañadas. Una es el riente valle que comprende las feligresías de Lañas, Loureda y Arteijo, que forma la cañada que comienza al Oeste de Lañas con la sierra de la Estrella, separación de Bergantiños, sigue por el alto pico del monte "do Galo" y viene al Sur por los montes de Vilarchán y Carboeiro, que están sobre Loureda. El último tiene 369 metros de elevación, en su meseta, cerca de la que después se halla el lugar de Santa Leocadia, en donde en forma de cono arranca un picacho con 100 metros más de altura desde cuya cima se ve en un día claro la parte de caserío de La Coruña, la torre de Hércules, la Marola y acantilados de su costa hasta la entrada de la ría de Ferrol.

     Continúa la divisoria por los montes de Boedo, separación del valle de Veiga (Culleredo), del de Arteijo y sitios al Este como Morás, Arteijo y su castro y los de Oseiro, que cierran el valle, fertilizado por el arroyo Bolaño, que nace de la vertiente de los montes entre Balay y Fortesende, aldeas de Loureda y aumentando su caudal con varios regatos atraviesa todo el valle a cuyo paisaje presta hermosura con los giros y revueltas de su curso y pasa por el Puente de Bá, baños y lugar de Arteijo, hasta llegar al Océano por la playa de Alba, inmediata al lugar de Rañal (Arteijo).

     Al Bolaño afluye otro riachuelo que tiene la denominación de Caldas, y nace en Lañas, baja por los molinos de Pedregal y sigue por el puente dos Cabalos y se le une un poco más abajo del Puente Bá, estando ambos pasos en la carretera de Finisterre.

     Desde el paraje en el que se encuentra el Balneario se domina este valle en gran parte de su extensión, viéndose despejada llanura hacia el Norte, frente al Alba, cuya playa se divisa así como el monte Castelo de Lañas, término de los Barbeito y Angra, que separan Arteijo de Barrañán, como también se destacan perfectamente el picacho Subica, que es cual otro centinela del valle y el citado de Santa Leocadia.

     Otra encañada es la que se encuentra al Este de la anterior y a las faladas orientales de los montes Penasqueira, en Arteijo, y que está compuesta por las feligresías de Morás, Oseiro y Suevos, dominada al Sur por los montes de Morás, y al Este de dicha parroquia por la gran elevación de 514 metros del Xalo y el monte "das Arcas", llamado así por sus mámoas, y al Oeste por los montes de Oseiro y el macizo pedregoso de Suevos, que forma con su extremo septentrional la punta Langosteira.

     Cruza por este valle el arroyo Rexidoiro, formado por varios regatos procedentes de las vertientes orientales y que faldeando los montes de Arteijo, por su ladera del E., se pierde en el mar por la playa de Sabón, después de separar Oseiro de Arteijo.

     La tercera y última cañada es la de las feligresías de Armentón, Loureda, Monteagudo, Sorrizo, Chamín y Barrañán, que se extiende al occidente de la de Arteijo, teniendo a su Oeste las faldas orientales de la sierra de la Estrella  con el Monte Agudo a 300 metros de altura y regándola el arroyo Castro que halla sus fuentes en Monteagudo, procedentes de varios manantiales de dicha parroquia y de la de Armentón, yendo por la playa de Barrañán en busca del Océano.

     En estos riachuelos abundan las truchas y anguilas, habiendo además otros pequeños regatos, muchos de los cuales desaguan por varios puntos del litoral.

     La parte de costa que corresponde a este Ayuntamiento corre de Oeste a Este desde la punta Altiña al puertecito de Suevos, llamado también "Agra doce". Hállanse en este trayecto el puerto de Sorrizo, que está al Este del de Cayón (Laracha) separado por la punta Altiña, los arenales de Barrañán, Chamín, Areas grande y pequeña de Balcobo, playa de Alba y Sabón, toda una, en la que por el Sur de la primera entra el Bolaño y por el Norte de la segunda el Rexidoiro, da la vuelta a la punta Langosteira y después a la península de Suevos, llamada la Insua, hasta el punto de "Agra doce", que se extiende por el paraje fronterizo a Nostián, que parte es de Arteijo y parte de Oza-Coruña (2).

     Los puertos de Sorrizo y Suevos no tienen condiciones que sirvan sino para pequeñas embarcaciones. No está formalizada aún la pesca en ellos, más que por alguno que otro bote destinado a esa industria. En Suevos, sobre todo, podría fomentarse en escala algo importante.

     Limita el término municipal al Norte con Oza-Coruña; al Este, con Oza-Coruña y Culleredo; al Sur, con Laracha; y al Oeste, con el mar.

      Está servido por las carreteras de Coruña a Finisterre, que es del Estado; las provinciales del Espiño (Coruña) a Morás, y la de Lañas a Armentón y el camino vecinal que sale de Arteijo hacia Sorrizo.

     Cruza la primera en sus 15 kilómetros de recorrido por el Municipio, por los términos de Pastoriza, Oseiro, Arteijo, Lañas, Armentón y Larín. Con bastantes cuestas, el paisaje que recorre este camino es casi uniforme al descrito. A la salida de Lañas, inmediato a la Fuente Loureiro, se disfruta de una perpectiva deliciosa, abarcándose todo el valle que forman Lañas, Armentón, parte de Monteagudo y Barrañán, teniendo por término la playa del último nombre. Se encuentran en el trayecto, a orillas de la carretera, las Fuentes de la Choupana (Pastoriza), Arteijo y Campos (Anide, Larín).

     En Lañas, a la derecha de la carretera a Finisterre, en el lugar de Hermida, el más importante que se halla desde Arteijo a Laracha, arranca la carretera provincial a Armentón que, en semicírculo al Oeste, atraviesa por Anzobre y vuelve a tomar la derecha de la carretera a Finisterre en Anide, Larín, con un  recorrido de cinco kilómetros. Tiene una pendiente larga, pero inferior a un 5 por 100 en la subida hasta el dicho lugar de Hermida.

      De Arteijo parte a la derecha un camino vecinal hacia Sorrizo y que tan solo llega a Barrañán, en cuyo punto se halla sobre el mar y gozándose de un encantador panorama viéndose a la derecha la entrada de Ferrol y a la izquierda las islas Sisargas. Sus pendientes no pasan del 8 por 100. Su continuación, por la playa, pasando por el punto al extremo de la misma, subiendo por Chamín y Sorrizo hasta el límite de esta última parroquia, es el lugar de Germaña, en Cayón, Laracha, además de facilitar la comunicación con dicho puerto, será de utilidad para las parroquias que servirá. Lo construído son tres kilómetros.

     La carretera del Espiño a Morás, termina a los ocho kilómetros del punto de partida en la aldea de Uges, después de cruzar por los valles de Elviña y San Cristóbal das Viñas, dejando, al pasar Lonxas, a la derecha, la iglesia y el campo donde se celebra la romería tan concurrida por los vecinos de La Coruña, el domingo siguiente a la festividad de Santiago, subir por el Birloque para bajar al Martinete y por Mesoiro y Feáns. Abandonado la el Ayuntamiento de Oza-Coruña entra ya en el de Arteijo, disfrutándose en su trayecto de perspectivas varias.

     Todos los demás caminos son los antiguos, estrechos y de difícil tránsito, especialmente en invierno.

     Complemento de las vías de comunicación que precisa esta comarca para dar fácil y cómoda salida a sus variados productos es la carretera en trazas de ejecución, llamada de La Coruña (Estación) a los baños de Arteijo. Parte en las inmediaciones del ferrocarril, va por el valle de San Cristóbal, casi paralela a la de Morás, dejando al Este la iglesia, sigue por inmediaciones de Meicende, Furoca, Moucha y el Maceira (todas de Pastoriza), Galán, Froxel y Seixedo, de Oseiro, donde aprovecha el puente de la carretera de Finisterre, siguiendo al valle de Arteijo por el Oeste de Groufa y Campo salvará el arroyo Caldas y se continuará por sobre el Balneario para terminar en la aldea de Hospital, enlazando con la carretera de Finisterre.

     No tan sólo se acortarán así distancias sino que se facilitará el tránsito hoy considerable y que hace se vea animadísima la única vía que puede decirse existente, un gran número de automóviles y camiones de carrera que llenan el servicio de transportes de viajeros y mercancías con toda la parte NO. de la provincia.

     El proyectado ferrocarril Coruña-Carballo-Corcubión daría mallor vida al Municipio, como se la dará si se lleva a cabo el tendido del tranvía eléctrico de La Coruña por Arteijo y Carballo.

ALGO DE PASADO

     Aun cuando esto de las etimologías por lo que afecta a los nombres toponímicos, resulta algo sospechoso por irlas a buscar generalmente en lenguas extrañas, abandonando las aborígenes diremos que nombre de Arteijo afirman proviene del de "Artabro", lugar cálido o mejor, pueblo fogoso o del de "Artes", que significa caliente, sin duda por sus aguas minerales, aun cuando éstas, de no estar olvidadas, cuenten poco más de un siglo desde su descubrimiento.

     La fantasía de nuestro Vicetto atribuye ese nombre a "Artai", hijo de Brigo, que estableció allí su "gah" o vivienda, llegando con su ardiente imaginación hasta darnos los detalles más íntimos del héroe legendario. De este fabuloso personaje hace descender la tribu de los "Artaigo", "Artabrigos" o "Artabros", que poblaron este territorio hasta el Cabo Finisterre, y en una novelesca relación de su "Historia de Galicia", tomo primero, Ferrol 1865, páginas 25 y siguientes, nos impone de los celos de "No" y "Céltigo", por causa de la hermosísima "Noeglia", dando ocasión a que corriera por vez primera sangre de una misma raza y tuviera lugar la amorosa intervención de la matrona "Celt", hija de "Artai", para que cesara la lucha entre hermanos. De aquí arranca el historiador gallego el respeto a las madres gallegas, respeto, escribe, que perduró a través de los siglos como lo testifica la lápida encontrada en las cercanías de La Coruña, con la siguiente inscripción:

T. FRATERNVS
MATRIBVS
GALLAICIS
V.S.L.M.

que quiere decir: Tito Fraterno pagó de buena voluntad su voto a las Madres Gallegas.

     Según el ilustre historiador Manuel Murguía, en su "Historia de Galicia", tomo I, segunda edición, Coruña 1901, página 672, en ese voto se alude, no como supone Verea y Aguiar, en su también "Historia de Galicia", tomo primero único publicado, Ferrol 1838, página 22, a todas las "madres gallegas", sino a las de la tribu de los galaicos, como una especie de cultos tutelar y no privativo tan solo de nuestra región sino en uso en otros países como se ve por la lápida dedicada en Francia a las "madres termagistas" (3).

     Más verosimil que las derivaciones anteriores parece ser la proveniente de la voz euskera "Artz" (oso) máxime estando tan próximo a Oseiro, que trae esta denominación del "Ursarium" latino empleado en la Edad Media, en la que todos los nombres toponímicos indígenas fueron reducidos en los documentos a su mayor semejanza con los del Lacio.

     De los tiempos prehistóricos consérvanse aún los Castros de Pastoriza, con su altar drudico (?), de Arteijo y de Figueiroa, próximos y en la misma parroquia y el de Lañas, siendo el más importante en nuestro concepto el de Pastoriza, digno de un detenido estudio.

     De la vía romana, que ya dijimos venía por la costa, aún hay restos que permiten seguir su itinerario, pues por Chamín continúa la calzada que procedente de Baldayo (Carballo) seguía a Arteijo y luego continuava a La Coruña, teniendo en términos de Arteijo tan solo los puentes de Barrañán y Figueiroa.

  Las señales de pasados poderíos en más modernos tiempos las tenemos en los pazos de Anzobre (Armentón), de Oseiro, de Figueroa (Arteijo), y de Atín (Loureda) y los restos de la torre fortaleza de Suevos.

     El actual Municipio de Arteijo formó parte de la primitiva provincia de La Coruña, la más pequeña de las siete del reino de Galicia, con los cotos o jurisdicciones de Oseiro, Santa Cecilia (Morás) y Anzobre. Las feligresías de Arteijo, Pastoriza, Loureda, Lañas y Suevos, pertenecían al Coto de la Ciudad de La Coruña y las de Chamín y Monteagudo al de Erbocedo, en Bergantiños.

     A los descendientes del famoso Gómez Pérez das Mariñas perteneció el Señorío de la mayor parte de este territorio y la historia de tan ilustre familia está ligada íntimamente al mismo. Aparte del "Nobiliario" de Vasco da Ponte, donde se encuentran exactas y curiosas noticias y debe verse la documentada obra "Gómez Pérez das Mariñas y su descendencia", publicada en La Coruña en 1917 por nuestro estimado amigo César Vaamonde Lores. Por sucesiones y enlaces pasaron las propiedades de los Pérez das Mariñas a otras casas. Suevos pasó a la familia del Río; Figueiroa, a la de Navas, y Anzobre, a la de Gimonde, y hoy Puga.





(I).- Cuenta con 83 aldeas y 414 grupos inferiores y edificios aislados y 10.397 habitantes de derecho y 2.368 viviendas y 424 albergues.

(2).- En los "Derroteros de Costa" oficiales figuran nombres de playas y puntas que en el país no distinguen. Tal sucede en esta parte con las de Vela, Rexidoiro y Cándamo. Esta última nos hace recordar el "Jupiter Candamius" referente a una localidad  asturiana. También "Cándamo" se llamaba a cierto antiguo baile rústico.

sábado, 5 de agosto de 2017

A GASOLINEIRA DE VILARRODÍS

  Falar cos irmáns Mari Carmen e Francisco Mosquera González sobre o Arteixo de antano é un auténtico pracer. As súas lembranzas da Baiuca e do Morás da súa infancia e xuventude son unha delicatesen para os meus oídos, xa que ambos son quen de sacar da chistera diversos temas, personaxes ou situacións que debullan polo miúdo e que non deixan de sorprenderme. Moitas desas viaxes no tempo realizadas con Mari Carmen e con Francisco, ás veces, tamén rematan na época na que os seus avós Francisco Mosquera Calvete e Aurelio González Canedo eran alcaldes do concello arteixán, cargo que Francisco, que ten rúa adicada na capital do concello, ocupara ata en tres ocasións (1936-1939; 1946-1953 e 1953-1955) e Aurelio en dúas (dende marzo de 1953 ata outubro do mesmo ano e, dende outubro de 1955 ata decembro de 1956), a última delas sustituíndo ao fronte da alcaldía ao seu consogro Francisco que, ata o de agora, é o único alcalde que faleceu ocupando o cargo.  

      Nas conversas con Francisco, conversas que a maioría das ocasións mantemos na súa oficina da Avenida de Fisterra de Arteixo na que xestiona a axencia de seguros Allianz, o fútbol tamén está moi presente e, habitualmente, acabamos debatendo sobre o R.C.Deportivo da Coruña, un cadro herculino no que xoga o seu fillo Pedro, Pedro Mosquera, o actual capitán e unha das estrelas do equipo deportivista. Mais este é un tema do que xa vos falarei noutra ocasión. Hoxe vouvos falar da gasolineira que abriron en Vilarrodís nos anos 60 Fernando e Purificación, os pais de Mari Carmen e Francisco.
Xaneiro de 1966. Bendición do campo da Viña nos prolegómenos do partido do campionato ligueiro Atlético Vilarrodís-Penouqueira. Ao fondo da imaxe, na parte esquerda, vese a gasolineira
   Fernando, o único fillo do ex alcalde Francisco Mosquera e de Amalia Dopico, criárase na Baiuca, lugar onde os pais tiñan unha tenda no baixo da casa, un negocio do que aínda queda veciñanza que lembra as reñidas partidas de tute e dominó que a diario se xogaban alí polas tardes. Tras facer o servizo militar polas milicias, o noso protagonista non tardaría en converterse no depositario do Concello de Arteixo e ao pouco, en 1954, casaría con Purificación, unha moza de Morás que era filla do tamén ex alcalde Aurelio González e de Carmen Fuentes.
 
Fernando e Purificación en 1954 na viaxe de noivos
Os 50 eran tempos nos que a vila arteixá era un auténtico remanso de paz ao que, habitualmente, acudía a "créme de la créme" da burguesía coruñesa a pasar a época estival no Balneario. Mais aquel sosego empezaría a chegar ao seu fin a partir dos primeiros anos da década dos 60 por mor do paulatino incremento do tráfico e, sobre todo, a raíz do asentamento industrial de Sabón. Foi aí, naquela altura, candom Fernando Mosquera tivo a habilidade e a visión de montar un negocio naquela hora inexistente en Arteixo: unha estación de servizo. 

      Aqueles 60 eran tempos do monopolio da CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos). Os poucos automóbiles que circulaban polo concello abastecíanse de gasolina nos surtidores instalados en Carballo, en Santa Cristina e nos dous que había na Coruña, un deles en Catro Camiños e o outro nas Xubias, ao carón do Hospital Materno Infantil. Así estaba a cousa cando Fernando, que dispoñía dun terreo en Vilarrodís propiedade da súa nai Amalia e que se quedara partido en dous coa construcción da nova estrada, decide montar a que ía ser a primeira gasolineira do municipio: a "Estación de Servicio San Fernando", negocio no que figuraba como titular Amalia Dopico. 

     O Vilarrodís daqueles días non era, nin por asomo, o de hoxe. A casa de Chucho Suárez, a de Cándido Riveiro, a tasca de Ovidio e o muíño, que estaba cerca do que hoxe é o "Bar Seve", eran os poucos veciños do novo negocio que alí establecera Fernando Mosquera, unha gasolineira que empezaría a funcionar en 1964 e que tería como primeiros empregados a Manuel Añón, un albanel e xornaleiro de Morás que traballara na construcción da estación de servizo e que, unha vez rematada a obra, xa quedaría alí ata a súa xubilación; un tal Lemos, que seica era de Oseiro e tocaba nunha orquestra, motivo polo cal había veces que non ía traballar e por iso, ao pouco, empezaría no seu lugar Chucho Suárez, que vivía xusto en fronte da gasolineira. O meu familiar Pepe Campos, curmán de miña nai, foi outro dos primeiros empregados do negocio, así como Enrique Iglesias "Cuesta", un dos mellores futbolistas da bisbarra que, a parte de xogar no Penouqueira, chegar a vestir a camiseta do Emden, un dos equipos filiais do Deportivo nos anos 30. Piñeiro, veciño de Uxes que, dado que estivera un tempo na emigración, era o encargado de atender aos coches de matrícula estranxeira; ou Suso, que era cuñado dos propietarios da fábrica de vinagres. 

     Posteriormente, xa no ano 1975, entraría a formar parte da plantilla da gasolineira Manuel Bermúdez, veciño de Carral coñecido polo alcume do "Petecho". Chamábano así porque anteriormente traballara como chofer dun señor da Grela que tiña un camión, "o camión do Petecho", na época na que se levaba a area das praias de Alba e Sabón para a refinería de Meicende. Andando no tempo, as casualidades da vida farían que o que escribe casara con Teresa, unha sobriña de Manuel que tamén é filla dun empregado dunha gasolineira: Pepe Bermúdez, que traballou ata o último dos seus días na estación de servizo de Sigrás. 

    Catro anos máis tarde, en 1979, a familia Mosquera González abre unha nova gasolineira xusto en fronte á primeira, que xa levaba quince anos surtindo aos vehículos que circulaban polas estradas de Arteixo. Coa ampliación do negocio tamén aumentaría a plantilla, contratando a operarios como Lesta, que era da parte de Curtis; os caioneses Paco e Luis; Rubén o da Catuxa, que era curmán de Añón, o que fora primeiro empregado da estación de servizo; Manuel Marta; Lolo, fillo de Pepe Campos e coñecido por moitos de vós por ser árbitro das ligas de fútbol das peñas...empregados que de seguro encheron algunha que outra vez o depósito de gasolina do voso vehículo. Tamén, por aqueles días, empezara a traballar o propio Francisco Mosquera, que naquel momento era un mozo que cursaba a carreira de dereito en Madrid, no Centro Universitario María Cristina de El Escorial, un Francisco que tiña a idea de deixar os seus estudos e, por tal motivo, seu pai Francisco puxérao a traballar no turno máis complicado, o das 6 da mañá, para que se lle quitara esa idea da cabeza.

Imaxe da gasolineira nova recén inaugurada
  Fernando Mosquera, que continuaba ocupando o posto de depositario do Concello, falecería en novembro de 1981 con tan só 55 anos, sendo aí, a raíz da súa morte, cando a súa dona Purificación e os seus fillos Mari Carmen e Francisco constituiron nova sociedade do negocio, uns fillos que levarían as rendas da gasolineira ata mediado dos anos noventa, que foi cando decidiron alugarlla aos actuais propietarios...iso sí, coa condición de que mantiveran o posto de traballo dos seus empregados.

venres, 28 de xullo de 2017

"OS TARANTOS": OS "BEATLES" DE ARTEIXO

     Los Tarantos é unha obra de teatro de Alfredo Mañas (Historia de los Tarantos) que foi levada ao cine en 1963 baixo a dirección de Francisco Rovira-Beleta, un film protagonizado por Antonio Gades e Carmen Amaya que lograría a nominación aos Oscar de Hollywood na categoría de mellor película de fala non inglesa. Pois ben, ese nome de Los Tarantos sería o escollido por uns rapaces nados en distintos puntos da provincia da Coruña que en 1972 deciden formar un grupo musical, grupo que naqueles primeiros anos setenta marcaría un antes e un despois no panorama musical galego.

Imaxe dos anos 70 dos Tarantos. De esquerda a dereita: Alberto Madaria, José Vázquez, Angel Pereiro, Fernando Fernández, Pepín Soto e Jaime Vázquez
   
      A pesar de que ningún dos seus compoñentes era natural de Arteixo, Os Tarantos estarían sempre vencellados á vila do Bolaños xa que varios dos seus integrantes establecerían alí o seu domicilio nos primeiros anos 70. Este fora o caso de Fernando Fernández Pérez e de José Vázquez Calvete, quenes curiosamente acabarían sendo taxistas no municipio arteixán. Fernando, o organista e mánager do grupo, era da parte de Betanzos e vivía no edificio onde está a xoiería Barca e José, o trompetista, residía pola zona de Caldas. Con José Vázquez, que vive actualmente en Vilarrodís, falamos recentemente longo e tendido sobre a súa vida como músico profesional e, tamén, sobre a traxectoria dos Tarantos naqueles anos setenta. 

     Nado o 8 de abril de 1940 en Cances (Carballo) no seno dunha familia que sentía verdadeira devoción pola música, José comezaría a súa andaina musical de moi neno da man de seu avó Constantino e de seu pai Ramón que tamén foran músicos, un Ramón que sabería transmitirlle excepcionalmente aos seus fillos o amor polos instrumentos e a paixón pola cultura e a tradición. De feito, seis dos seus sete cativos acabarían sendo músicos: Félix, sería o batería dos Madrigales e de Ana Kiro; Jesús formaría parte da banda de Basilio de Corme tocando o trombón; Angel e Eduardo, coñecidos popularmente como "Os Gemelos", acabaríanse convertendo en axentes artísticos; Jaime, que tocaba o saxofón, violín, clarinete, frauta...tamén sería un dos integrantes do grupo Os Tarantos, un Jaime que andando no tempo iría vivir á miña aldea do Rañal e que hoxe, cos seus máis de oitenta invernos aínda toca na Banda de Música Santiago de Arteixo e na Big Band; e o mencionado José, que con dez anos xa tocaba a trompeta na banda de Basilio de Corme e con trece empezaría os seus estudos na Escola de Música da Coruña.

     Unha vez rematados os estudos musicais, José Vázquez formaría parte de orquestras como a "Finisterre" ou "Los Faraones" antes de emigrar a Holanda en 1963. Alí, nos Países Baixos, o noso protagonista continuaría coa súa actividade musical en Arnhem formando parte da orquestra da AkzoNobel, empresa multinacional especializada en pinturas decorativas, pinturas industriais e produtos químicos especializados que ten actividade en máis de 80 países e que a día de hoxe emprega aproximadamente a 50.000 persoas. No país dos tulipáns, José tamén coñecería a Germina Jakoba, unha fermosa moza holandesa coa que non tardaría en casar. Tras nove anos de estadía en terras holandesas, período no que viñeran ao mundo Anita e Renato, os dous fillos do matrimonio, en 1972 o músico nado en Cances recibe unha chamada telefónica de seu irmán Jaime que, con anterioridade, tivera varias orquestras na Coruña:

-"Machiño, fai a maleta e vente pra aquí! Imos montar un grupo que vai ser a bomba!" 

     Dito e feito. Unhas semanas máis tarde José e a súa familia aparecen en Arteixo e alugan un piso pola zona de Caldas e, ao pouco, ante a incerteza da aventura musical, o trompetista compra a licencia número 3 e empeza a traballar como taxista nun Seat 1500

Os Tarantos nunha actuación en Cedeira en 1974
                 Co grupo xa formado, Os Tarantos fan os seus primeiros ensaios nun baixo do barrio coruñés da Sagrada Familia con vistas á súa primeira actuación. A parte dos nomeados irmáns José e Jaime Vazquez Calvete e de Fernando Fernández Pérez, o taxista-organista que facía as funcións de mánager e que tiña o seu domicilio no edificio onde está a xoiería Barca, os outros compoñentes do conxunto eran o cantante coruñés Alberto Madaria, que viña do grupo Os Bardos de Ponteceso; Angel Pereiro, batería tamén da Coruña; e o guitarrista salmantino Julio Suñer. O bautismo produciríase na Sala de Festas Eva na noite de fin de ano de 1972, unha exitosa primeira actuación que aínda é lembrada pola xuventude arteixá daquela hora, mozos e mozas que hoxe disfrutan da súa xubilación ou están a piques de facelo.

     Desde entón, desde aquela exitosa actuación na Sala Eva, Os Tarantos irían gañando popularidade empregando no seu repertorio melodías propias como "Safari salvaje" ou "Mi Lola" ou arranxos como o que fixeron coa canción dos Tamara de Pucho Boedo "Airiños, airiños, aires". Outra das bazas que xogaban a favor do grupo arteixán era o atraente e innovador espectáculo de iluminación co que, naquela hora, non contaban bandas como Los Duendes de Vilagarcía, Los Españoles ou Los Capris de Ferrol, que naquel quinquenio que abrangue dende 1973 ata 1977 foran os principais rivais dos Tarantos.

   Aqueles son tempos nos que medio planeta empezaba a bailar ao ritmo do lendario grupo sueco ABBA, tempos nos que tamén Os Tarantos sufrirían algún que outro cambio na formación xa que o guitarrista salmantino Julio Suñer abandonaría o grupo e pouco despois formaba en Pontevedra os Micron´s. Para cubrir a súa baixa chegaría Guillermo, de quen José Vázquez non lembra os seus apelidos mais afirma que..."era moi bo cantante e guitarrista", un Guillermo que posteriormente tamén deixaría o grupo para tocar na Banda Municipal de Compostela e, o seu lugar, sería ocupado por Pepín Soto, cantante e guitarrista de Ortigueira.  

     O conxunto de Arteixo percorría, naqueles días, a totalidade da xeografía galega e boa parte da asturiana durante todo o ano, feito que levaría a José, e posteriormente a Fernando, a vender as súas respectivas licencias de taxi. Julio Iglesias, con quen actuaron en Ortigueira, Rafael, Manolo Escobar, Rocío Jurado, Mari Trini, Juan Pardo, o seu bo amigo Pucho Boedo ou Santa Bárbara foron algúns dos artistas cos que os Tarantos compartiron escenario ao longo daqueles anos setenta, anos nos que a totalidade das salas de festas galegas solicitábanlle acotío ao mánager Fernando Fernández a presenza do seu grupo nas vilas do país. Cun caché que andaba aproximadamente polas 70.000 pesetas, todas as salas e comisións de festas querían contar cos arteixáns, mais a axenda non daba para máis e, por iso, houbera algún que outro cabreo con varios axentes artísticos por non haber datas suficientes para atender as numerosas peticións que tiñan Os Tarantos.

La Voz de Galicia, 6 de marzo de 1976
 
         Mais aqueles bos tempos irían chegando ao seu fin, sobre a todo a raíz de que os irmáns José e Jaime Vázquez Calvete abandonaran o grupo en 1976. Facendo memoria, José lembrábame estos días en Vilarrodís, que..."nese ano fun para os Micron´s de Pontevedra, o grupo do meu amigo Julio Suñer. Uns meses antes, cando aínda tocaba cos Tarantos, tamén me quixeran levar Os Satélites. Nunca cheguei a tocar con esta orquestra en directo, mais tiven a fortuna de gravar un disco con eles en Barcelona. Despois daquela gravación querían que fora o seu trompetista, mais finalmente non quedei con eles porque a miña muller tiña moita morriña da súa terra e, a finais de 1977, voltamos a Holanda".

     Alí, nesta segunda etapa nos Países Baixos, crea os Tover, grupo formado por tres galegos e tres holandeses co que tocaría durante un ano polos centros españois do Benelux. José continuaría coa súa actividade musical ata a súa xubilación, e chegaría a viaxOar por todo o mundo formando parte da orquestra dun trasatlántico de capital estadounidense e holandés. Curiosamente, ao mesmo tempo que José Vázquez facía soar a súa trompeta naquelas travesías oceánicas, a estrela dos Tarantos iríase apagando pouco a pouco, ata deixar de alumear definitivamente nos primeiros anos oitenta, que foi cando Fernando Fernández, o organista e mánager do grupo, emulando a Jim Morrison, o vocalista dos lendarios The Doors, dixo: "This is the end".